2ª oportunidad

Ofrecemos nuestros servicios profesionales especializados para la aplicación de la Ley de 2ª oportunidad.

En relación a la llamada legislación sobre segunda oportunidad. Su objetivo no es otro que permitir lo que tan expresivamente describe su denominación : que una persona física, a pesar de un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer.

La experiencia ha demostrado que cuando no existen mecanismos de segunda oportunidad se producen desincentivos claros a acometer nuevas actividades e incluso a permanecer en el circuito regular de la economía. Ello no favorece obviamente al propio deudor, pero tampoco a los acreedores ya sean públicos o privados. Al contrario, los mecanismos de segunda oportunidad son desincentivadores de la economía sumergida y favorecedores de una cultura empresarial que siempre redundará en beneficio del empleo.

Dicha Ley ofrece un mecanismo para que un deudor pueda solicitar al juez la exoneración de deudas que no puede pagar como consecuencia de su estado de insolvencia.

Es curioso observar que en la propia exposición de motivos se hace referencia a leyes de hace más de 750 años, concretamente sobre la redacción de la gran obra legislativa de Alfonso X el Sabio ( "LAS PARTIDAS" ), que ha inspirado durante varios siglos los ordenamientos jurídicos hispanoamericanos, pero sorprende ver cómo en esta materia habían llegado en algunos aspectos a unos preceptos más avanzados que la codificación decimonónica.

Y es que la Ley de las Partidas, que en opinión del gran jurista Manresa había quedado superada por el artículo 1920 del Código Civil, era en cierto modo más favorable al deudor al señalar lo siguiente: «El desamparamiento que faze el debdor de sus bienes (...) ha tal fuerza que después non puede ser el debdor emplazado, nin es tenido de responder en juyzio a aquellos a quien deuiesse algo: fueras ende si oviesse fecho tan gran ganancia, que podría pagar los debdos todos, o parte dellos, e que fincasse a el de que podiesse vivir».

La segunda oportunidad que recoge esta Ley responde obviamente a una técnica legislativa más moderna pero se inspira de unos principios ya presentes, como se acaba de demostrar, en nuestro derecho histórico. Siempre debe constituir un motivo de confianza en las normas legales el que sus principios inspiradores no obedezcan a una improvisación, sino antes bien al resultado de muchos años o incluso siglos de reflexión sobre la materia.

Es preciso que el legislador huya siempre de toda tentación demagógica que a la larga pueda volverse en contra de aquellos a quienes pretende beneficiar. Para que la economía crezca es preciso que fluya el crédito y que el marco jurídico aplicable dé confianza a los deudores; pero sin minar la de los acreedores, pues en tal caso se produciría precisamente el efecto contrario al pretendido: el retraimiento del crédito o, al menos, su encarecimiento.

Por ello, el mecanismo de segunda oportunidad diseñado por esta Ley establece los controles y garantías necesarios para evitar insolvencias estratégicas o facilitar daciones en pago selectivas. Se trata de permitir que aquél que lo ha perdido todo por haber liquidado la totalidad de su patrimonio en beneficio de sus acreedores, pueda verse liberado de la mayor parte de las deudas pendientes tras la referida liquidación.

Puede optar toda Persona Fisica, deudor de buena fe, que tenga deudas que no pueda pagar, lo haya perdido todo o este apunto de perderlo. Y a pesar de ello le sigan reclamando, ejecutando, embargando, sin posiblidad de tener cuentas corrientes, tarjetas de crédito, nóminas, la posibilidad de facturar, no poder tener nada a su nombre, en definitiva personas que se encuentran extramuros del sistema económico, que deben usar de intermediarios, testaferros (muchas veces familiares directos) o argucias jurídicas para sobrevivir. 

La remisión de la deuda supone la posibilidad de llegar a un Acuerdo Extrajudicial de pagos con los acreedores, al menos la Ley exige intentarlo, si se acuerda con los requisitos establecidos y dentro de las posibilidades del deudor, (con las correspondientes quitas, esperas y aplazamientos) nos encontramos con la primera victoria, cesan las ejecuciones, los embargos, la persecución judicial y si dicho acuerdo resulta imposible por la negativa de los acreedores, el segundo estadio es el concurso consecutivo, es ahí en un proceso de liquidación donde se solicita la exoneración de las deudas que, si se han cumplido los requisitos formales anteriores, el Juez está obligado a decretarla. En ese momento se produce el hecho de empezar de nuevo, la 2ª oportunidad, volvemos a ser personas normales para operar en el tráfico económico y sin deudas. 

Usted está en esa situación?. A que está esperando?!, tiene la opción de volver a empezar, de tener una SEGUNDA OPORTUNIDAD, una cuestión de honor y dignidad.